Practicando el chef

Albóndigas al vino blanco

Ensalada de patatas y judías verdes

Albóndigas a la cerveza

Ir a Canadá

Ir a Canadá si eres ecológico

Me gustaría ir, pero creo que no soy lo suficientemente ecológica…¡Habrá que seguir trabajándolo!

Fragmentos de Japón

En la serie ‘Fragmentos de Japón’, Nippon.com ofrece una amplia colección de artículos sobre los aspectos más populares de la vida, la cultura, las costumbres, la gastronomía y las artes de Japón. Una guía completa para comenzar a conocer este país. aquí

Enamorada de Japón 8 y 9

Del Templo Dorado nos fuimos al Pabellón de Plata, El templo Ginkaku-ji. En 1482,el shogun Ashikaga Yoshimasa lo mandó construir una villa de montaña, y a su muerte fue convertido en templo. El jardín que lo rodea es una obra maestra en la que destaca el Mar de Arena Plateada, diseñado para reflejar la luz de la luna y proyectarla sobre el pabellón.

A la salida fuimos caminando por el Paseo del filósofo. Es un paseo junto a un canal bajo la sombra de decenas de cerezos, aunque no era la temporada, por lo que no vi ni uno en flor. Son 1’8km y a lo largo del sendero se pueden encontrar pequeños restaurantes y tiendas de artesanos locales. Dicen que el templo más recomendable en el camino es Honen-in, aunque cuando nosotros nos paseamos debía ser la hora de la siesta y estaba todo cerrado.

Luego visitamos el templo Higashi Hongan-ji, que fue fundado en 1602 por Tokugawa Ieyasu, en contraposición del vecino templo Nishi Honganji. Se puede destacar una estatua del Buda Amida y una cuerda de 69m de largo y 375kg de peso, hecha con el pelo donado por seguidores de esta escuela.

Después fuimos al Templo Fushimi Inari. Famoso por un corredor de torii rojos. Yo comencé muy decidida a subir por el camino que forman los torii… hasta que me percaté que el hígado se me había debido de quedar en algún lado porque pensé que me moría. Creo que me llegué a poner tan roja como los torii que nos rodeaban, debía tener un aspecto preocupante, porque una americana que bajaba me preguntó si me encontraba bien. Mi amiga, más deportista que yo, completó todo el camino. Yo la esperé pacientemente y bajamos otra vez juntas. Yo recuperé la respiración. Este santuario es uno de los más famosos de Japón. Originalmente estaba dedicado a los dioses de las cosechas de grano, con el tiempo las deidades aquí veneradas se convirtieron en protectoras de la prosperidad en los negocios. En la puerta principal, y esparcidos por todo el complejo, hay estatuas de zorros, considerados el mensajero de Inari el Dios de los Cereales, y la llave que llevan en la boca sirve para abrir el granero de arroz. El complejo es bastante grande y está esparcido por toda la colina, pero su mayor atracción son sus espectaculares túneles de torii, una de las imágenes más fotografiadas no solo de Kioto sino de todo Japón. Estos torii han sido donados por comerciantes y empresarios a lo largo de los siglos, para asegurar la prosperidad de sus negocios (en la parte posterior de cada uno está escrito el nombre del donante).

De camino a casa paramos en el templo Toji, pero estaba cerrado y volvimos al día siguiente, no porque lo pudiésemos ver por dentro, sino porque el 21 de cada mes se hace un mercadillo.

Tras ver el mercadillo del templo Toji y fotografiarnos delante del rio repleto de nenúfares fuimos al templo de Kiyomizu-dera. Creado en el 778, aunque los edificios que se pueden ver hoy son mayormente del siglo XVII, cuando el tercer shogun Tokugawa los mandó reconstruir. La sala principal u Hondo está construida de una manera muy peculiar, con un gran porche levantado sobre pilones en la ladera de la montaña, y goza de increíbles vistas. Bajo el porche se puede ver cómo decenas de personas se acercan a la cascada Otowanotaki para beber las aguas sagradas que se cree tienen propiedades terapéuticas.

Luego por las calles de Ninnenzaka y Sanenzaka llegamos hasta el templo de Yasaka,  dicen que el preferido de las geishas, pero no encontramos a ninguna. Así que de allí nos fuimos al barrio de Gion a ver donde habían dejado ‘plantadas’ las ‘carretas’ de las procesiones del matsuri o fiestas del barrio. Deducimos que el matsuri, que acababa de celebrarse el día antes a llegar a Kioto, se celebra una especie de ‘procesión’ en las que muestran unas ‘carretas’, al estilo de nuestras procesiones o desfiles de carnavales. Cada grupo de calles tienen el suyo y tras el desfile lo dejan unos días expuesto en la calle para que pueda ser visitado por todos.

IMG_5708

Enamorada de Japón 7

Primer día en Kyoto. Usar los autobuses fue fácil. Y Kyoto es muy paseable.

Empezamos por el Templo Dorado. Nenúfares, agua, puentes, templo,… El resumen de muchos templos es el mismo, pero el cada uno es una combinación y un resultado muy distinto. Casi consiguen hacerme sintoísta o budista, en alguno de esos templos parece que se respira la espiritualidad por todos los poros. Este es un templo con varios nombres: templo Dorado, Kinkaku-ji o, el original, templo de Rokuon-ji. Construido en 1397 como una villa de retiro para Yoshimitsu, el tercer shogun Ashikaga. A su muerte, y siguiendo sus deseos, fue convertida en un templo budista Zen. Se reconstruyó en 1950, pero esta vez no fue por ser víctima de los bombardeos americanos, si no por un incendio en 1950. Son tres plantas recubiertas de hojas de oro, y cuando se refleja en el estanque brillando bajo el sol, es precioso.

Siguiente parada Ryoan-ji, construido en el siglo XV, pertenece a la escuela de budismo Rinzai y su atracción principal es el jardín de rocas estilo Zen, de 25m de largo y 10m de ancho, con solo 15 rocas y grava rastrillada con cuidado. Dicen que hay 15, pero yo no ´conté tantas. Y la meditación zen no es posible con tanto turista.

De allí a Arashiyama es un paseo en autobús muy divertido, con charla con los otros dos pasajeros… casualmente también españoles…jeje.

Arashiyama me encantó. Nosotras solo estuvimos hora y pico o dos horas, pero os recomiendo más, parece que tiene muchos rincones recomendables para pasear entre bosque y templos escondidos. El paseo por entre el bosque de bambú es impresionante, es mágico, parece que si cruzas las vías del tren, es más impresionante, pero nosotras creíamos que ya se acabó y nos volvimos, pero no nos pareció para nada mal, encontramos un sitio monísimo para comer, cara al río, unas vistas increíbles al puente Togetsu-kyo y el río.

Volvimos al centro con una suerte variada. Nijo-jo Castle, cerrado, Palacio Imperial, por las horas a las que llegamos también cerrado, Ponto-cho, y paseo por el rio Kamo, Pontocho es la última calle antes de llegar al río Kamo, y puede que sea la más famosa de Kioto. Esta estrecha calleja, empedrada, ha sido durante los últimos siglos uno de los principales centros de entretenimiento de la ciudad, está llena de bares, restaurantes y dicen que casas de té, pero yo no distinguía unos de otros. Los restaurantes, por el lado de la calle no decían mucho, ni entendías las cartas, pero desde Shijo Bridge y el paseo al lado del río, parecían chulos.

Último paseo por el Area Shijo-Kawaramachi (Teramacchi Shopping Arcade, Nishiki Market. Como siempre, terminábamos con un paseo por zonas de tiendas, cuando lo demás cerraba.

Enamorada de Japón 6

El último día completo en Tokio fuimos hasta Harajuku/ Yurakucho, al Yoyogi Park.

Allí paseamos por el parque, que es un parque gigante, siempre concurrido, sobre todo, sábados y domingos cuando se llena de gente que viene a bailar, hacer deporte o ensayar coreografías.

Y visitamos el templo Meiji-Jingu. Este santuario se alzó en  1920 en conmemoración del emperazor Meiji y la empreratriz Shoken, aunque en 1958 se tuvo que reconstruir tras los bombardeos americanos  de la Segunda Guerra Mundial. Está construido con ciprés y cobre. El torii impresionante de la entrada está hecho con cipreses milenarios traídos de Taiwán.

Y tuvimos la suerte de encontrarnos con 3 bodas. Cada una en un momento diferente: uno  en las fotos, otros todavía con la ‘organizadora’, supongo, y los últimos con su séquito siguiendo al sacerdote.

Salimos de allí, y antes de coger el metro paseamos por Takeshita dori. Una calle con una entrada llamativa, con miles de tiendas y gente muy original.

De allí a Odaiba, creada en 1851 como una cadena de fortalezas para defender la bahía de Tokio. Pero lo de ahora no se parece a eso para nada. La puerta de entrada es el puente Rainbow. Y, una vez allí hay muchos centros comerciales.

Paseamos, bueno, primero comimos y luego paseamos, y paseamos. Como era domingo, estaba lleno de familias paseando también. Encontramos un sitio para comer, aunque no el que queríamos, buscábamos uno ‘de piratas’. Pero nada más terminar, y salir del restaurante, nos topamos con él justo a la vuelta de la esquina.

Luego paseamos por Odaiba, vimos El edificio de Fuji TV, una réplica de la Estatua de la Libertad, el monorraíl (llegamos en él, pero ahora le vemos desde fuera, jaja), Aqua City, DiverCity y su Gundam, Odaiba Decks, Palette Town, y llegamos andando hasta Oedo Onsen Monogatari, aunque no entramos.

Al día siguiente tren bala y para Kyoto. Que entre unas cosas y otras cuando llegamos a casa ya era hora de cenar, o mejor de buscar donde cenar.

Aquí enlaces curiosos:

 

Enamorada de Japón 5

Como nos fabricamos nuestro Teru-teru-bozu con la esperanza de ver el buen tiempo o por lo menos no terminar como un pescadito. Así que nos fuimos a turistear.

Primera parada en Asakusa, el otro extremo de la ciudad. Parece ser que hasta la Segunda Guerra Mundial era el lugar de diversión, con teatros, acróbatas, kabuki, bares… Aquellos tiempos quedaron atrás y ya duermen por la noche.

Comenzamos por la puerta de Kaminarimon y su gran linterna. Hay que cruzar la calle Nakamise-dori, llena de puestos de recuerdos en sus 250m. IMG_0954IMG_0956IMG_0958IMG_0960

Llegamos al Templo Senso-ji. En la sala principal se venera a la estatua de Kannon, la diosa de la Misericordia. Una estatua fue encontrada en el río Sumida en el año 628 por dos pescadores. Aunque devolvieron la estatua al río varias veces, esta volvía una y otra vez a ellos. El jefe del pueblo percibió la santidad de la estatua y convirtió su propia casa en un pequeño templo en Asakusa para que los habitantes del pueblo pudieran venerar a Kannon. Fue reconstruida en 1958  porque fue destruida en los bombardeos de la Segunda  Guerra Mundial.

 

Nos fuimos a Yurakucho, a los Jardines del Palacio Imperial. Son uno de los pocos lugares del recinto del Palacio Imperial donde se permite la entrada, y ocupa el sitio del antiguo castillo de Edo.

Hicimos una paradita en Tokio Station para reservar asiento en el tren bala para ir a Kyoto.

De allí fuimos a Shimbashi y Shiodome, a los jardines Hama-Rikyu. Dicen que es uno de los más hermosos de Tokyo. Con su puente de madera en el estanque. Fue propiedad de los shogunes que lo usaban como lugar para cazar patos.

Paseamos por ese barrio, bueno el centro comercial con un reloj curioso.IMG_0988

En nuestro camino a casa, hicimos una parada en el barrio de Shibuya. Visitamos la estatua de Hachiko, que es la versión tokiota del Oso y el Madroño de Madrid, es decir un punto de encuentro, con lo que hay que buscarlo atentamente, porque está escondido entre tanta gente. Y el famosísimo cruce o mega-cruce diría yo. Miles de personas en todas las esquinas del cruce, esperando para cruzar en cualquier dirección.

Shibuya es un barrio conocido por su cultura juvenil, donde se crean modas y los jóvenes van en grupos. Y recomiendan visitarlo al anochecer con todas las luces de neón. Nosotras lo hicimos sin saber las recomendaciones y casualmente acertamos.

Supongo que el cruce se ve así desde arriba.

474414580

Os voy a dejar unos cuantos enlaces por si queréis descubrir más de estos sitios:

 

Anteriores Entradas antiguas