¡Me da miedo el futuro!

No es que piense que vendrá el apocalipsis nuclear… Eso me queda grande.

Más bien estoy pensando en el futuro de la gente de a pie, el futuro más pausible: nuestra vejez.

Cada día me encuentro a más progenitores que hacen TODO a sus criaturitas.

Apuntan a su niñito a fútbol, pero aunque el niño luego tenga que hacer ejercicio, con calentamiento incluido… no puede llevar su propia bolsa de deporte, ni atarse los cordones de sus propias zapatillas.

Digo que mi niña tiene que hacer algo para estar en forma, pero a la salida del colegio, mami lleva su bolso, la mochila de clase de la hija, la mochila de la niña con los patines… y la niña va tranquilamente comiendo un sandwich de chocolate…

etc

Cuando sea viejita y vaya a una residencia…¿qué tipo de empatía, habilidades y aptitudes van a tener?

Dicen que les enseñemos esto y lo otro, pero si en casa no se les enseña empatía, no les desarrollan ciertas habilidades… ¡estamos perdidos!

Los niños tienen que desarrollar autonomía, hay que pedirles que se esfuercen, tenemos que conseguir que vean el valor del trabajo…

Sigue habiendo jóvenes que valen la pena. Que se esfuerzan. Que trabajan. Que tienen iniciativa… (Como el que he tenido el gusto de «disfrutar» en sus prácticas de carrera)… Pero tengo la sensación de que cada día son menos.

Queremos cuidar el planeta para las generaciones futuras… pero… ¿no vamos a cuidar a los jóvenes para el futuro del planeta? Como leí en algún sitio: «Nos preocupamos de qué planeta de vamos a dejar a los hijos, pero también tenemos que preocuparnos por qué hijos le vamos a dejar al planeta.»

¡Cómo pasa el tiempo!

El tiempo no perdona. Más bien castiga, y mucho.

He dejado llevarme por el trabajo… y me ha ocupado el tiempo laboral, el personal, el diario, el del fin de semana, … ¡Vamos, que cuando me he dado cuenta no hago otra cosa que hacer cosas para el cole! ¡Cualquier día! ¡A cualquier hora!… Y ya se sabe,… ¡ni pagado, ni agradecido! más bien ¡agotada y quemada!

¿Pero para qué? ¡Frena!… y ahora veo que… ¿qué puedo hacer?… me he desenganchado de todo lo que significa tiempo libre y personal… y todo ha sido ocupado por el tiempo laboral, escolar…

¡TO-TAL-MEN-TE invadido!

Me he dedicado a aprender a usar cosas tecnológicas nuevas, metodologías nuevas y mil cosas para el cole, que ahora resulta que no sé que hacer que no tenga que ver con el trabajo.

Tengo que volver a empezar. Empezar a buscar algo que me guste para poder dedicarle tiempo.

Si, el patchwork me tiene enamorada, pero no creo que pueda hacerlo sin la ayuda de mi «seño». Seguiré con ello, pero tengo que encontrar algo que pueda hacer sin depender de que otra persona me dirija.

¡Ale! ¡A buscar!…aunque no creo que lo encuentre.

Golpe traicionero

No por esperado duele menos. Se veía venir, pero sigue doliendo. El miedo del suspense, da paso a la pena de la certeza. Ahora la esperanza de que no haya dado de pleno, como cuando el hombre del tiempo habla de alguna tormenta y dice que solamente llegó de refilón… Pero sus problemas para respirar de antes… dan miedo.

Gracias a las nuevas tecnologías, las videollamadas dan tranquilidad, porque la ves, y si fuese llamada puede hacer un poco de teatro con la voz, y disimular… pero cuando también te vemos ya es más difícil. Y se la ve bien… cansada, muy cansada… pero más de 27 días (los contados) trabajando sin parar ni un día, pasa factura y encima con jornadas de más horas de las oficiales… a veces hasta 12h… o como el último sábado, desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la madrugada… ¡qué jefa conoces que mande pero sea la primera en ponerse! Ella no manda hacer, dice haz conmigo… por eso la quieren.

Tiene un corazón tan inmenso que a veces duele tener que compartirla con tanta gente que la quiere… pero ella se lo merece. Tiene sus ideas clarísimas… y una paciencia infinita. ¡Cómo no quererla si te da mil por uno!

Diosito, hace tiempo que no soy muy practicante, y entendería que dijeses que pasas de quien se arrima a ti cuando le interesa, pero también sé que la quieres porque es una persona muy grande, con un corazón muy grande, una humanidad a flor de piel y sabes cómo actúa y por eso la cuidarás… solamente refuerzo las plegarias de mi madre. Cuídame las a las dos, porfis.

Humor en cuarentena

¡Y que no nos falte!


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¡Hay que pena de cuarentena!

¡Qué pena de abrazos perdidos! ¡qué pena de besos y achuchones extraviados! ¡qué pena!

Yo me considero afortunada «estoy encerrada con mis padres», los dos. Son mayores, y espero no ser yo su perdición… y, a veces, parecen un par de adolescentes rebeldes («Veamos, ¿por qué no voy a poder salir yo, si el médico me ha mandado andar?» «¿Yo por qué no puedo salir si no estoy mala y paseo sola?») pero con olvidos y repiten la misma pregunta mil veces… Bueno, en eso también se parecen a los adolescentes…

Pero soy afortunada porque los puedo cuidar, veo como el perro les alegra con sus correrías y cariñitos, puedo vigilarles, hacerles la compra, consolarles cuando salen noticias por la tele  que les recuerda que mi hermana es del sector básico y se pone en riesgo todos los días.

Ella no tiene esa suerte. Tiene que ir todos los días, repito TODOS los días lleva 24 días sin descansar ni uno. Con jornadas de 10 a 14 horas, incluyendo los desplazamientos al trabajo y de vuelta a casa…. ¡Si no la enferma el coronabicho, la enfermará el agotamiento! Te parte el corazón cuando se te rompe por teléfono al hablarte… ya no tiene energía y cualquier cosa la hace llorar. Y no la puedo cuidar, no la puedo ver disfrutar con la perra, no la puedo dar cariño y achuchones «medicinales»-cura-penas… ¡No la puedo consolar!

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No me quedo con el corona

En tiempo de locura hay imbéciles y héroes.

Me quedo con

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Ofreciendo su trabajo desinteresadamente.

No me quedo con

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Saltándose la cuarentena para turistear.

Me quedo con

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Haciendo mascarillas (no era su tarea) a tope.

No me quedo con

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Se saltan la cuarentena para correr.

Una situación excepcional descubre en la gente los extremos: desde los que son absolutamente maravillosos, hasta los que son absolutamente imbéciles-descerebrados.

Hay sanitarios que dejan su residencia de abuelos por miedo al contagio. Afortunadamente son una minoría, un tanto por cien microscópico, que por suerte queda perdido entre los que dicen que les quiten libranzas para cubrir a compañeros. ¿Te da miedo el contagio? Lo entiendo, pero supongo que no te harías sanitario para poner tiritas en pupitas, y decir de vez en cuando «cura sana, cura sana». Es un grupo tan ridículo que mejor ignorarlo, por fortuna son más el personal sanitario que cae luchando, unos por contagio y otros por puro agotamiento. No solo improvisan medios de lucha, ingeniándoselas para hacerse mascarillas, delantales, monos y también dan tratamientos a los enfermos, si no que también les dan cariño a ellos, que están solos en la cama, y dan información a los familiares….¡Es que sacan para todo! a costa de su propia salud y de sus propias familias. ¡Cómo no los vamos a aplaudir cada día! si ellos nos lo dan todo… Aunque por seguro que preferirían medios y recursos tanto recursos para su protección, como recursos médicos para sus pacientes. Pero nosotros solamente podemos intentar animarlos y no saturarlos evitando caer…quedándonos en casa #yomequedoencasa.

Gente que se va de vacaciones, que sale a correr, que va a comprar (15 veces al día) o que directamente sacan a pasear el carro, para disimular… Pero yo prefiero quedarme con los carteles en comunidades donde vecinos se ofrecen para hacer los recados. Los taxistas que hacen carreras para llevar enfermos o sanitarios y no les cobran, o cobran 1€ o un precio simbólico a aquellos que tienen que ir centros médicos o trabajos y no tienen medios. Los alcaldes de pueblos pequeños que dejan sus despachos y hacen los recados a abuelos y enfermos de su pueblo. Empresas que dejan de hacer su producción, por ejemplo, zapatos, y se ponen a coser mascarillas como locos para donar a hospitales. Esos alemanes que se ponen a tocar Bella Ciao para animar a los italianos en su lucha contra la pandemia… La gente es maravillosa, y 4 gilipollas no me van a quitar ese optimismo. No quiero.

El tiempo no perdona

Dicen que el tiempo todo lo cura, pero ese mismo «doctor» es terriblemente duro. Cuando ves a tus padres haciéndose mayores, que olvidan las cosas, que salen torpemente del coche, que un día usan un bastón y otro 2 para sentirse más seguros, … Afortunadamente están los dos juntos todavía, pero me da miedo el día que falte uno, porque el otro irá rapidito detrás.

Hoy mamá no encontraba sus llaves. Me llamó asustada. Lloraba. La notaba temblar. No sabía si pensar que ella las perdió o que se las quitaron. Cuando me llamó ya había ido andando a la tienda de la «chinita» (como ella dice), y al bar donde desayunamos por si las dejó allí. Por mucho que yo le decía que era imposible, que si ella había entrado en casa, las llaves debían estar en casa, que no había entrado en casa de una patada en la puerta, … Pensaba que yo le había abierto la puerta,…»pero si no he subido contigo mamá»… No sé de qué tenía tanto miedo.

Ella quería que mi padre se fuese a su paseo, creo que tenía miedo de su regañina por no dejar las cosas en el mismo sitio siempre. Así que cuando me monté en el coche para volver a casa, lo primero que hice fue «leerle la cartilla» a él. Ya tiene bastante miedo encima, como para que la «regañase».

Llegamos a casa y estaba sentada en la silla de la cocina, temblando como una niña pequeña, llorando. Parecía tan indefensa que me pareció «mi bebé». ¡Qué sensación más rara!, cuando se pasa de encontrar el refugio en los brazos de mamá, a que sea ella la que se abraza a ti, buscando ese refugio, llora abrazada y notas como se va relajando y con ese desahogo que da estar con los tuyos.

Sé que muchas veces soy impaciente, cuando tengo que repetirle mil veces algo que ya le expliqué… Y cuando me doy cuenta, me repito que ella lo hizo antes un millón de veces, para que yo aprendiese alguna cosa. Y me duele que ya le solté la respuesta impertinente, y tengo que rectificar y repetir la misma respuesta, más suave, más amable. «Mamá, perdona mi impaciencia, mi desconsideración. Y un millón de gracias por ser la mejor madre del mundo, prometo mejorar.»

Papá, tienes que armarte de paciencia. Sé que con los años te has hecho más impaciente, te estás volviendo un poquito gruñoncete, pero recuerda que mamá te eligió a ti, así que no es doña «cabezota», o como la quieras decirle. No te hagas el «chico duro», porque te he visto ‘perder el culillo’ cuando ves que está mala y no sabes como devolverle la salud. Nunca he visto espíritus más afines y complementarios, mejor que Bacall y Tracey. Creo que a ti también te dan miedo esos cambios.

¡OS QUIEROOOOOOOO!

Estoy cansada

No es que esté cansada físicamente, sino anímicamente.

Creo que soy una buena maestra. Intento hacer las cosas lo mejor posible, lo que me gustaría que hiciesen con los míos. No me conformo con lo que sé. Me sigo preparando y aprendiendo cosas nuevas. No soy de las que salen del cole a la carrera, dando carpetazo a lo que estaba haciendo en el cole y lo dejo olvidado… Tardo en salir y al llegar a casa sigo haciendo cosas para el cole y los niños,… por horas: buscando nuevas cosas, nuevas ideas, nuevo material…

Pero ya no puedo soportar que me venga una mamita, con malos modos, con prepotencia y 24 años de no saber de mucho, y me venga a decir como tengo que hacer las cosas… diciéndome qué es lo que tengo que hacer en mi trabajo… («¡si yo te dijese a tí lo que no estás haciendo bien como madre, o persona…! pero es tu vida y allá tú con tu vida y tus problemas).

Si no cambian la ley del trabajo, o no me afectan los cambios… Me podría jubilar en 7-10 años… Pero no sé si aguantaré tanto… cada día mi batería carga menos y se gasta más rápido.

Sé que soy buena maestra… muy buena maestra… pero sin pilas de larga duración, ni espaldas anchas por las que resbalen las gilipolleces de memos ignorantes.

 

Preparándome para mi casa de ensueño definitiva

Teja ecológica  Es un artículo sobre una teja especialmente ecológica, tejado solar Tesla. Últimamente leo mucho de este hombre, Tesla, y cada día me gusta más.

bici tec tiene grandes ideas para ahorrar en energia.

 

O estas tejas que se parecen a las de siempre pero son solares

 

¿y el techo verde?

¡techo verde!

¿¡Interesante, interesante!?

¿ y qué pasó con esto de Tesla? habrá que buscar

ejemplo de casa bien aprovechada

tejas solares fotovoltaicas curioso

tejas solares de vidrio

una hora de pedaleo, luz gratis

aunque hay trabas para el autoconsumo en España.

ahorrando con la bici-lavadora y hacer ejercicio al mismo tiempo

Cómo pasa el tiempo!

bty

¡Menuda panzada a hacer invitaciones! Pero creo que quedaron muy originales y bonitas.

¡Esto solamente se hace por la mejor hermana! ¡Te quiero bebé!

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